
Para la arquitecta y directora de Mextrópoli, Andrea Griborio, la Ciudad de México no es un escenario estático, sino un organismo en constante transformación. "Es una ciudad que te sorprende, que siempre se está moviendo y donde ocurren procesos de transformación fantásticos", afirma. Recorrerla bajo su mirada implica aprender a observarla: entender sus plazas, sus banquetas, sus capas de historia y esa energía vibrante que enamora a quien la visita.
09:00 hrs. Desayuno y caminata en la Condesa
El día comienza en uno de los barrios más arbolados y peatonales de la ciudad. Para arrancar con energía, la parada obligada son unos clásicos chilaquiles verdes con pollo en alguna de las cafeterías o restaurantes locales de la zona. Tras el desayuno, el plan perfecto es perderse a pie. Andrea destaca el valor de las calles diseñadas para el peatón: “Me encanta la calle Ámsterdam; su banqueta arbolada es sumamente deliciosa. También me gustan las avenidas con banquetas amplias como Alfonso Reyes o Álvaro Obregón. Están pensadas para caminarlas y, cuando lo haces, se disfrutan muchísimo”.
11:30 hrs. Arte, diseño y arquitectura contemporánea
El mediodía es para nutrir la vista con arte y espacio. Para Andrea, la experiencia de un museo o galería trasciende su colección: la arquitectura misma debe conquistar al visitante. Para diseño local e iniciativas independientes: Una visita a Laguna (en la colonia Doctores), un espacio recuperado donde siempre hay exposiciones y proyectos sucediendo. Para galerías y arte contemporáneo: Kurimanzutto en San Miguel Chapultepec, un referente arquitectónico y artístico. Para grandes museos de arquitectura icónica: Cruzar hacia el Bosque de Chapultepec o Polanco para admirar el Museo Tamayo o el Museo Jumex.
14:00 hrs. Banquete clásico del Centro Histórico
Para la comida, la ruta se traslada al corazón de la metrópoli. Si se trata de recibir a visitantes extranjeros o conferencistas invitados de Mextrópoli, el destino indiscutible es un clásico del Centro Histórico: El Cardenal. Ya sea para disfrutar de la cocina tradicional mexicana o de la temporada de chiles en nogada, es un punto de encuentro infalible que rinde homenaje a la tradición gastronómica.
16:30 hrs. Ocupar la Alameda Central
Después de comer, la caminata continúa hacia la Alameda Central, el área verde favorita de Andrea en la ciudad. “Es el primer parque público del continente; desde que se traza, nace con esa vocación de ser un espacio público y lo sigue siendo”, reflexiona. Con 13 ediciones de Mextrópoli ocupando temporalmente la Alameda con pabellones e instalaciones urbanas, este espacio representa el lugar donde la historia colonial se cruza con la vida cotidiana, las manifestaciones, los estudiantes dibujando y el dinamismo de la ciudadanía.
18:30 hrs. Capas de historia en el Antiguo Colegio de San Ildefonso
A unos pasos de la Alameda, la tarde culmina en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, uno de los recintos culturales y museísticos predilectos de la directora. Es el punto perfecto para entender cómo en una sola plaza o edificio pueden congregarse siglos de memoria: desde los vestigios del Templo Mayor en las inmediaciones hasta la majestuosidad del barroco novohispano y los murales del siglo XX.
21:00 hrs. Tacos al pastor y tradición de cantina
Para cerrar la jornada, la experiencia nocturna en CDMX exige autenticidad sin pretensiones. La primera opción es sumergirse en la cultura de la cantina tradicional: lugares con identidad intacta como La Montejo o el Bar El Sella. Para finalizar la noche, nada supera la devoción local por los tacos al pastor: un paso rápido por El Califa o El Tizoncito para degustar el sabor nocturno más representativo de la capital.
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