Artesana y creadora multidisciplinaria radicada en la Ciudad de México, ha construido un universo propio donde la joyería, el textil y la cerámica dialogan desde una práctica profundamente manual, intuitiva y experimental.
Durante más de una década ha trabajado la plata mediante técnicas tradicionales como la cera perdida y la construcción manual de cadenas, colaborando estrechamente con talleres y artesanos especializados. Inspirada por la naturaleza, el surrealismo y las texturas orgánicas, sus piezas habitan un territorio entre la fantasía y la vida cotidiana. En años recientes, esa exploración se ha expandido al textil, llevando su imaginario de flores, paisajes y micromundos naturales a prendas de algodón y siluetas oversized.
Su taller y tienda, Havre 66, en la colonia Juárez, es una extensión de ese universo creativo: un espacio donde conviven objetos, plantas, música y procesos artesanales. Conversamos con Sofía para recorrer la Ciudad de México desde sus lugares favoritos, esos que alimentan su mirada y le recuerdan por qué eligió hacer de esta ciudad su hogar.
9:00 am. Un café para empezar el día
"Últimamente mi lugar es Café Nin. Lo tengo justo enfrente del taller y prácticamente es mi oficina alterna. Me da risa cuando veo la fila larguísima y pienso que deberían darme un pase de vecina porque yo solo voy por un café." Una caminata por la Juárez siempre termina siendo parte de la rutina. Desde ahí, Sofía recomienda perderse entre las calles Havre, Marsella y, un poco más adelante, Colima, donde conviven algunas de las propuestas más interesantes del diseño mexicano contemporáneo.
11:00 am. Galerías para mirar sin prisa
Cuando necesita inspiración, su ruta casi siempre pasa por OMR y Kurimanzutto."Siempre encuentro algo que me sorprende. Son galerías que nunca me decepcionan y, después de tantos años visitándolas, ya se sienten como lugares familiares."
13:00 pm. Un museo para cambiar el ánimo
Hay días en los que la ciudad pesa. En esos momentos, Sofía tiene un remedio. "La semana pasada iba de malas en la bici, harta del tráfico y de todo. Entonces pensé: 'Ya estuvo, mejor me voy al Tamayo'. Eso es lo que me encanta de esta ciudad: cualquier día puedes terminar en el Tamayo o en el Jumex." Para ella, esa posibilidad resume la vida en la Ciudad de México: la cultura siempre está a unos cuantos minutos de distancia.
15:00 pm. El mejor lugar para respirar
Chapultepec ocupa un lugar especial. "Puedes perderte durante horas. Llega un momento en el que dejas de escuchar los coches y olvidas que estás en una ciudad gigantesca."
17:00 pm. La ciudad también se descubre comprando
Cuando recibe amigos de Durango o del extranjero, evita las rutas tradicionales. Prefiere caminar con ellos por la Juárez y la Roma, entre Havre, Marsella y Colima. "Muchos llegan pensando solo en marcas internacionales y terminan descubriendo el diseño mexicano. Me encanta ver cómo cambia su percepción."
20:00 pm. La hora de la mesa
Si hay un restaurante que recomienda casi por reflejo, es Parnita. "Para mí representa ese lado relajado de la ciudad. Buenos tacos, mezcal y nada de pretensiones". En la lista también aparecen Fugaz, donde suele pedir una tostada y una copa de vino, y Llorería, uno de esos lugares donde siempre se siente en casa.
22:30 pm. Una copa antes de volver
Aunque dice que ahora sale mucho menos, cuando lo hace suele elegir lugares tranquilos. Hace poco descubrió Bar Mauro, cuya barra y selección de tragos la sorprendieron. También frecuenta Berta, en la colonia Cuauhtémoc, para reunirse con amigos.
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