El verano en Chihuahua se vive entre historia, sierra y barrancas

Festivales, cultura rarámuri y algunos de los paisajes más impresionantes de México convergen en una ruta que recorre Parral, Guachochi y las Barrancas del Cobre.

Por Jessica Servín Castillo
22 de junio 2026

Mientras buena parte de México busca refugio junto al mar durante el verano, Chihuahua mira hacia otro lado. Aquí, la temporada se vive a caballo en las calles de Parral, corriendo por senderos serranos en Guachochi o contemplando desde las alturas la inmensidad de las Barrancas del Cobre.

Es la época en que el estado concentra algunos de sus eventos más importantes y ofrece las mejores condiciones para recorrer una ruta que conecta historia, cultura rarámuri y naturaleza. Un viaje de varios días que atraviesa el sur y el occidente de Chihuahua para descubrir una de las regiones más diversas del norte del país.

La ruta comienza en la ciudad de Chihuahua, principal puerta de entrada aérea al estado. Desde allí, el camino avanza hacia Hidalgo del Parral, a unas dos horas y media por carretera. El trayecto atraviesa extensiones semidesérticas que poco a poco anuncian la llegada a una ciudad cuya identidad sigue estrechamente ligada a la historia de México.

Durante las últimas semanas de julio, Parral vive uno de los momentos más importantes de su calendario con las Jornadas Villistas. Las calles se llenan de visitantes que llegan para presenciar desfiles, representaciones históricas, conciertos y actividades culturales que recuerdan el legado de Francisco Villa y el papel que esta región desempeñó durante la Revolución Mexicana.

Uno de los momentos más esperados es la llegada de la Gran Cabalgata Villista. La caravana ecuestre parte de Ciudad Juárez, atraviesa distintos municipios del estado y culmina en Parral, donde cientos de jinetes son recibidos por habitantes y visitantes. Más que una recreación histórica, se trata de una tradición que mantiene vigente una parte fundamental de la memoria colectiva del norte de México.

Desde Parral, la carretera se dirige hacia el oeste y comienza a ganar altura. El paisaje cambia gradualmente hasta que los valles abiertos son sustituidos por montañas cubiertas de pinos y encinos. Es la entrada a la Sierra Tarahumara y al Pueblo Mágico de Guachochi.

Cada verano, esta localidad se convierte en el centro de una de las competencias más exigentes de América Latina: el Ultramaratón de los Cañones. La prueba reúne a corredores de distintas nacionalidades que recorren senderos de montaña, barrancas y caminos serranos en distancias que pueden alcanzar los 100 kilómetros.

Sin embargo, el interés de esta competencia trasciende lo deportivo. Durante años, el ultramaratón ha servido para mostrar al mundo la extraordinaria tradición de resistencia física de los rarámuri, pueblo originario cuya relación con el correr forma parte de su cultura y de su vida cotidiana. Figuras como Lorena Ramírez y su familia han contribuido a que esta región sea conocida mucho más allá de las fronteras mexicanas.

Permanecer en Guachochi permite acercarse a una realidad distinta a la de otros destinos turísticos del país. Los mercados locales, la gastronomía serrana y la presencia constante de comunidades indígenas ofrecen una experiencia profundamente ligada al territorio. A pocos kilómetros se encuentra también la Barranca de la Sinforosa, considerada una de las más espectaculares de la Sierra Tarahumara y uno de los mejores miradores naturales del estado.

La siguiente etapa conduce a Creel, un pueblo que desde hace décadas funciona como punto de partida para explorar las Barrancas del Cobre. El trayecto, de aproximadamente dos horas y media, atraviesa algunos de los paisajes más representativos de la sierra, entre bosques, formaciones rocosas y pequeños asentamientos rurales.

Fundado con la llegada del ferrocarril a principios del siglo XX, Creel conserva una atmósfera tranquila que invita a recorrerlo a pie. Desde aquí es posible visitar antiguas misiones jesuitas, el Lago de Arareko, el Valle de los Hongos y otras formaciones naturales que han dado fama a la región.

Pero el momento culminante del viaje espera unos kilómetros más adelante, en El Divisadero. La primera vista de las Barrancas del Cobre suele redefinir cualquier referencia previa sobre la escala del paisaje. Frente al mirador se despliega una sucesión de cañones, montañas y profundos desfiladeros que se extienden hasta donde alcanza la vista. El sistema barranqueño ocupa una superficie superior a la del Gran Cañón de Arizona y constituye uno de los conjuntos geológicos más importantes del continente.

Recorrer la zona implica elegir entre distintas perspectivas. Algunos viajeros prefieren abordar el teleférico que cruza el cañón sin torres intermedias, suspendido sobre cientos de metros de profundidad. Otros optan por las tirolesas, senderos panorámicos o simplemente por permanecer frente a los miradores observando cómo la luz transforma el relieve a lo largo del día.

El verano resulta especialmente atractivo para descubrir esta región. Las lluvias comienzan a teñir de verde las montañas, las temperaturas son más suaves que en otras zonas del norte mexicano y la sierra adquiere una apariencia completamente distinta a la del invierno o la temporada seca. La experiencia puede concluir de dos maneras.

La primera es abordar el Chepe Express, considerado uno de los viajes ferroviarios más espectaculares de América Latina, que conecta las montañas de Chihuahua con la costa del Pacífico en Sinaloa. La segunda consiste en regresar por carretera hacia la ciudad de Chihuahua, completando un circuito que permite recorrer gran parte del estado en pocos días.

Lo que hace memorable esta ruta no es únicamente la diversidad de paisajes. Es la posibilidad de comprender cómo conviven en un mismo territorio la historia revolucionaria de Parral, la herencia cultural rarámuri de Guachochi y la inmensidad geológica de las Barrancas del Cobre. Tres experiencias distintas que encuentran en el verano el momento ideal para ser descubiertas en un solo viaje.

visitachihuahua.mx

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Jessica Servín Castillo
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