
¿Cuántas veces no has soñado con vacacionar en un paraíso frente al océano, rodeado de palmeras, alejado del ruido y estrés de las grandes ciudades y en contacto permanente con la naturaleza, incluso participando de la liberación de tortugas y apoyando a las comunidades locales? Pues aquí te presentamos un refugio que, por mucho, superará tus expectativas en la costa del Pacífico:
Inaugurado en 2008, Playa Viva es un fantástico eco-resort boutique y hotel sustentable ubicado en las playas de Juluchuca, en Guerrero, que cuenta con 21 habitaciones de lujo que miran hacia el mar, incluidas sus multipremiadas “casas del árbol”, construidas excepcionalmente con troncos de bambú y suspendidas entre las palmeras.
La propiedad opera bajo estrictos principios de sostenibilidad y turismo regenerativo con el único objetivo de ofrecer a sus huéspedes una experiencia totalmente diferente, con exclusivas estancias, verdaderas actividades de relajación y conservación de la naturaleza, y deliciosas propuestas gastronómicas, al mismo tiempo que se ayuda a mejorar el entorno verde de la región y se apoya económicamente a los habitantes de la comunidad local.
Lo que le ha valido recibir numerosos reconocimientos, entre ellos, dos llaves MICHELIN en los últimos años.
¿Por qué nos gusta Playa Viva?
Este eco-resort nos encanta por su auténtico compromiso con el medioambiente, respetando los principios de sostenibilidad, turismo regenerativo y autosuficiencia que dieron vida a la propiedad: todas sus instalaciones funcionan con energía 100% solar y se cuenta con un espacio de procesamiento de aguas grises y negras en el lugar. Así mismo, el hotel encabeza proyectos de regeneración de cuencas hidrográficas en la región y de conservación para el santuario de tortugas marinas que se localiza en la propiedad y que cada año asegura la liberación de cientos de ejemplares de esta maravillosa especie que abunda en las aguas del Pacífico guerrerense.
De sus 21 increíbles habitaciones nos conquistaron sus “casas del árbol”, diseñadas por Nomadic Resorts, con troncos de bambú y paja –para los techos de las palapas–, basándose en una serie de fotografías que un dron capturó de la migración de las mantarrayas Mobula que ocurre frente al resort, para dar forma a estas suites que, además, están sorprendentemente suspendidas entre las palmeras. ¡Jamás nos hubiéramos imaginado descansar frente al mar “volando” con ayuda de la vegetación local! Por cierto, si tienes oportunidad, reserva la suite “Wing”, con una cama King y una deliciosa hamaca que se extiende sobre el frente con inigualables vistas al Pacífico; su diseño está inspirado en el ala de las mantarrayas.
En cuanto al programa de experiencias exclusivas que Playa Viva ofrece a sus huéspedes, no te puedes perder las clases de yoga diarias al amanecer, impartidas por verdaderos especialistas sobre amplias plataformas que miran al mar; los retiros holísticos para reconectar con tu mente y cuerpo en medio de una exuberante vegetación mientras escuchas el relajante murmullo del océano
El secreto mejor guardado
Disfrutar del exquisito programa culinario curado por el chef Daniel, que incluye espectaculares platillos personalizados con productos recién salidos del mar o ingredientes que nacieron en las granjas y hortalizas de la propiedad, altamente recomendables.
Sin olvidar inscribirte en los itinerarios con propósito de la propiedad para conocer el santuario de protección y liberación de tortugas (participando durante ciertas épocas del año en este emotivo proceso), o bien, descubrir talleres locales en los que se elaboran hermosas piezas de artesanía típica de la región.
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