Cuando octubre llega a su fin, Mérida se prepara para una de las celebraciones más significativas de Yucatán. El Hanal Pixán, cuyo nombre en maya significa “comida de las almas”, es una tradición dedicada a recordar a quienes ya partieron a través de altares, aromas, sabores y rituales que forman parte de la identidad de la región.
Más que una celebración para observar, el Hanal Pixán es una oportunidad para acercarse a la cultura yucateca desde distintos ángulos. Estas son tres maneras de vivirlo durante una visita a la Ciudad Blanca.
Recorrer el Paseo de las Ánimas
Una de las experiencias más representativas ocurre al caer la tarde con el Paseo de las Ánimas, que parte del Cementerio General y recorre las calles hasta llegar al Parque de San Juan.
A lo largo del camino, las velas, los altares y las personas caracterizadas con elementos de la tradición yucateca crean una atmósfera que permite acercarse a la manera en que Mérida mantiene viva la memoria de sus seres queridos.
Probar los sabores de la temporada
La gastronomía es otra de las puertas de entrada al Hanal Pixán. En Cocina Vidente, dentro de Cigno Ermita, la temporada se traduce en dos preparaciones: pan de muerto relleno con crema de guayaba y calabaza en tacha con azúcar de recado negro.
Más allá de los platillos, probar estas preparaciones permite entender cómo la comida forma parte de las tradiciones familiares y de la manera en que se recuerda a los difuntos en Yucatán.
Descubrir la tradición desde la ciudad
La celebración también puede explorarse a través de los barrios y espacios que forman parte de la vida cotidiana de Mérida. La Mejorada, por ejemplo, combina arquitectura histórica, restaurantes, hoteles boutique y propuestas contemporáneas que conviven durante estas fechas con las expresiones tradicionales del Hanal Pixán.
En Kahal Boutique Hotel, sobre Paseo de Montejo, la temporada se interpreta a través de Kaajal Pixan, un cóctel inspirado en los elementos de las ofrendas, mientras una instalación tradicional complementa la experiencia.
El interés del Hanal Pixán está precisamente en esa convivencia: una tradición maya que continúa formando parte de la vida de Yucatán y que puede descubrirse no solo a través de sus grandes celebraciones, sino también en la comida, los barrios y las historias que se mantienen presentes de generación en generación.
Para quienes planeen visitar Mérida a finales de octubre o principios de noviembre, acercarse al Hanal Pixán es una manera de conocer la ciudad desde una perspectiva más profunda: no como una celebración para turistas, sino como una expresión de la memoria y la identidad yucateca.
Y recibe información exclusiva para viajar por México ¡con estilo!