Hasta el mes de abril de 2026, Rosewood Mayakoba presenta la sexta edición de Yo Amo México, su festival insignia: una oda curada a la riqueza cultural, gastronómica y creativa del país que convierte cada estancia en un manifiesto de estilo.
Más que un programa de actividades, Yo Amo México es una declaración de amor al país. Durante cuatro meses, el resort se transforma en una plataforma viva que celebra la diversidad y profundidad de México desde una mirada contemporánea, respetuosa de sus raíces y conectada con su identidad.
Un viaje sensorial por los Rosewood de México
En esta edición, el festival teje una narrativa que une a las propiedades hermanas del portafolio mexicano: desde el encanto colonial de Rosewood San Miguel de Allende, pasando por el hedonismo sofisticado de Las Ventanas al Paraíso, hasta la energía costera de Rosewood Mandarina. Cada una aporta su esencia regional con chefs ejecutivos, mixólogos estrella y expertos en vino que reinterpretan tradiciones locales con sensibilidad global.
El resultado: colaboraciones gastronómicas de alto perfil, residencias de mixología, cenas íntimas frente al mar, catas privadas y cocina en vivo en escenarios que van de exuberantes jardines a terrazas bañadas por la brisa caribeña. Un calendario diseñado para quienes entienden que viajar también es —y sobre todo— saborear.
Febrero se tiñe de acentos de Baja California Sur; marzo rinde homenaje a la riqueza culinaria de la península de Yucatán con el talento anfitrión del resort; y abril clausura con inspiración costeña desde Riviera Nayarit. Cuatro capítulos, un mismo hilo conductor: México en su máxima expresión.
Bienestar con raíces ancestrales
Pero el lujo contemporáneo ya no se mide solo en estrellas Michelin o etiquetas de vino, sino en la capacidad de reconectar. Y ahí, Yo Amo México eleva la experiencia. Las ceremonias de temazcal, rituales de purificación y encuentros multisensoriales de cacao dialogan con tratamientos holísticos en Sense, A Rosewood Spa, el santuario de bienestar del resort. Inspiradas en tradiciones mesoamericanas, estas experiencias invitan a la introspección y al equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, integrando saberes ancestrales con enfoques contemporáneos. Cada mes, el programa wellness se adapta a la región celebrada, funcionando como un ritual de apertura o cierre de ciclos para huéspedes que buscan algo más que descanso: transformación.
Lujo con propósito
En tiempos donde el verdadero chic es la conciencia, el festival también reafirma su compromiso social. Yo Amo México impulsa iniciativas como el Centro Educativo K’iin Beh —fundado por el resort para ofrecer educación bilingüe a niños de la comunidad— y una Impact Boutique que promueve el trabajo de artesanos mexicanos, preservando técnicas y legados culturales. Así, el lujo deja de ser un exceso y se convierte en plataforma.
El arte de viajar —a la mexicana
Con 129 suites y villas integradas armónicamente entre manglares y playa, ocho restaurantes y bares, arte indígena en cada rincón y experiencias que van desde nadar junto a tortugas hasta ceremonias de cacao al atardecer, Rosewood Mayakoba confirma que el futuro del turismo de alto nivel es profundamente local. En su sexta edición, Yo Amo México no solo celebra al país: lo interpreta, lo enaltece y lo comparte con el mundo en clave sofisticada.
Si estás planeando tus vacaciones a uno de estos destinos en los próximos meses, no dudes en asistir a estas actividades. Las reservas a las actividades puedes hacerlas directamente en el hotel.
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